Rodilla

Lesiones de ligamentos cruzados

La función de los ligamentos cruzados es dar estabilidad a la rodilla, evitando que la pierna se mueva hacia delante o hacia atrás, cuando la sometemos a un esfuerzo.
Las lesiones de los ligamentos pueden presentarse como rotura parcial o rotura completa.
El cruzado anterior es el que con más frecuencia se rompe, y se produce normalmente en deportistas que sufren una torcedura, muchas veces por desplazar el cuerpo respecto a la pierna que está fija en el suelo: aterrizar en un salto, bloquearse un esquí, entrada fuerte de un contrario en el fútbol, etc. El cruzado posterior se rompe menos frecuencia y suele ser menos sintomático.
La exploración clínica es fundamental para diagnosticar la ruptura del ligamanto cruzado, así como para valorar el grado de inestabilidad que ello produce. La Resonancia Magnética (RMN) nos sirve para confirmar la rotura del ligamento, además de lesiones de las demás estructuras de la rodilla como pueden ser meniscos, ligamentos laterales y cartílago articular.

Tratamiento

El tratamiento se realiza mediante técnica Artroscópica y habitualmente con anestesia epidural.

Tratamiento de ligamento cruzado anterior

Debe operarse en pacientes jóvenes, y en aquellos casos que presenten dolor e inestabilidad en pacientes de mediana edad, antes de que puedan desarrollar una artrosis.

Las  técnicas más utilizadas para su reconstrucción:

  • Plastia Tetrafascicular: Se utilizan los tendones isquiotibiales tomados de la “pata de ganso”
  • HTH: Se utiliza parte del tendón rotuliano y sus anclajes en hueso.


Ligamento cruzado posterior

Suele tratarse ortopédicamente con una alza de talón y un ciclo de fisioterapia, para muscular y tonificar la extremidad. Sólo en los casos de inestabilidades graves y que además provoquen dolor, se pensará en la cirugía, implantando tendón rotuliano con sus anclajes de hueso. El problema es que siempre queda una inestabilidad residual tras la cirugía, además de ser una técnica muy compleja.

Después de una intervención de ligamento cruzado anterior hay un periodo de inmovilización parcial con rodillera articulada, iniciándose la movilización de la rodilla dentro de las primeras 24-48h, así como  el inicio de un programa específico de fisioterapia para ganar movilidad, tonificar y potenciar la musculatura y estructuras osteoarticulares de forma progresiva, permitiéndose deambular a partir de los 10-12 días. A partir de los seis meses, se puede volver a la práctica deportiva previa.