Rodilla

Fracturas de Meseta Tibial

Puede fracturarse la meseta tibial interna, la externa o ambas.

Las más frecuentes son las fracturas de platillo tibial externo, producidas por un mecanismo en valgo de la rodilla y por la impactación del cóndilo femoral sobre el platillo tibial que lo fractura y lo hunde.
En las fracturas de ambos platillo tibiales, la línea de fractura puede tomar la forma de una “V” invertida o de una “T” o “Y”, trasnformándose en un verdadero estallido de la epífisis proximal de la tibia.

Tratamiento

Tratamiento ortopédico.

Indicado en las fracturas no desplazadas y con hundimientos menores a 5mm. Consiste en una inmovilización con calza de yeso por 4-6 sem, sin apoyo de la extremidad hasta consolidación de la fractura, alrededor de unos 3 meses.

Tratamiento quirúrgico.

Indicado en fracturas con hundimiento de los platillos tibiales, inestabilidad articular de la rodilla, o con separación de fragmentos. El hundimiento se corrige levantando el platillo tibial, aportando debajo injerto óseo cortico-esponjoso, cuyo control puede realizarse abriendo la articulación por artrotomía o bien bajo visión artroscópica; ello permite además comprobar lesiones meniscales, que con frecuencia se asocian a las fracturas de meseta tibial.

Las fragmentos separados deberán ser reducidos y fijados con tornillos y/o placas atornilladas.
La inmovilización tras la cirugía suele ser de unos 10-15 días, tras los que se inicia pauta de rehabilitación. Suele mantenerse una descarga de la extremidad de alrededor de 3 meses.

Fractura supracondílea de fémur y cóndilos femorales

La fractura supracondílea de fémur es una lesión compleja y difícil de mantener reducida por métodos ortopédicos.
Generalmente se produce por un mecanismo de alta energía (accidente de tráfico, caída desde altura,...).

Tratamiento

El tratamiento es quirúrgico mediante reducción y fijación con placa condílea en forma de “L” o las actuales placas de estabilidad angular que pueden colocarse de manera abierta o mediante cirugía percutánea o mínimamente invasiva.
El apoyo de la extremidad no será autorizado hasta que la fractura esté consolidada clínica y radiológicamente (promedio 3 meses)

Lesiones de los meniscos

Los meniscos son dos pequeñas estructuras que tenemos en cada rodilla que sirven para transmitir las fuerzas entre el fémur y la tibia, y son además estabilizadores de la rodilla. Los meniscos resisten grandes cargas de compresión, absorbiendo parte de la energía cuando saltamos.
Los meniscos se lesionan especialmente con movimientos de rotación del cuerpo cuando el pie está fijo en el suelo.
A diferencia del joven, en el paciente de más de cincuenta años las lesiones de menisco pueden ser degenerativas, y ocasionarse  con traumatismos  mínimos, que el paciente muchas veces no logra recordar.
Cuando la lesión acaba de suceder, la persona siente un dolor agudo en la rodilla, que posteriormente se va inflamando. El examen físico es lo más importante, la resonancia magnética nuclear sirve para corroborar el diagnóstico.

Tratamientos

¿En que consiste la cirugía de meniscos?

En la actualidad el tratamiento de estas lesiones es artroscópico, en la mayoría de los casos, y dependiendo del tipo de lesión que se presente se realizan regularizaciones, meniscectomías selectivas y en casos excepcionales la meniscectomia subtotal. En gente joven y deportista puden estar indicado la sutura meniscal.

La artroscopia de rodilla es un método mínimamente invasivo con el que podemos  diagnosticar y tratar problemas articulares.

Habitualmente requiere 24 horas de hospitalización aunque puede incluso realizarse de manera ambulatoria. Es importante la rehabilitación después de la artroscopia.

Lesiones de ligamentos cruzados

La función de los ligamentos cruzados es dar estabilidad a la rodilla, evitando que la pierna se mueva hacia delante o hacia atrás, cuando la sometemos a un esfuerzo.
Las lesiones de los ligamentos pueden presentarse como rotura parcial o rotura completa.
El cruzado anterior es el que con más frecuencia se rompe, y se produce normalmente en deportistas que sufren una torcedura, muchas veces por desplazar el cuerpo respecto a la pierna que está fija en el suelo: aterrizar en un salto, bloquearse un esquí, entrada fuerte de un contrario en el fútbol, etc. El cruzado posterior se rompe menos frecuencia y suele ser menos sintomático.
La exploración clínica es fundamental para diagnosticar la ruptura del ligamanto cruzado, así como para valorar el grado de inestabilidad que ello produce. La Resonancia Magnética (RMN) nos sirve para confirmar la rotura del ligamento, además de lesiones de las demás estructuras de la rodilla como pueden ser meniscos, ligamentos laterales y cartílago articular.

Tratamiento

El tratamiento se realiza mediante técnica Artroscópica y habitualmente con anestesia epidural.

Tratamiento de ligamento cruzado anterior

Debe operarse en pacientes jóvenes, y en aquellos casos que presenten dolor e inestabilidad en pacientes de mediana edad, antes de que puedan desarrollar una artrosis.

Las  técnicas más utilizadas para su reconstrucción:

  • Plastia Tetrafascicular: Se utilizan los tendones isquiotibiales tomados de la “pata de ganso”
  • HTH: Se utiliza parte del tendón rotuliano y sus anclajes en hueso.


Ligamento cruzado posterior

Suele tratarse ortopédicamente con una alza de talón y un ciclo de fisioterapia, para muscular y tonificar la extremidad. Sólo en los casos de inestabilidades graves y que además provoquen dolor, se pensará en la cirugía, implantando tendón rotuliano con sus anclajes de hueso. El problema es que siempre queda una inestabilidad residual tras la cirugía, además de ser una técnica muy compleja.

Después de una intervención de ligamento cruzado anterior hay un periodo de inmovilización parcial con rodillera articulada, iniciándose la movilización de la rodilla dentro de las primeras 24-48h, así como  el inicio de un programa específico de fisioterapia para ganar movilidad, tonificar y potenciar la musculatura y estructuras osteoarticulares de forma progresiva, permitiéndose deambular a partir de los 10-12 días. A partir de los seis meses, se puede volver a la práctica deportiva previa.

Fractura de rótula

Son muy frecuentes y su mecanismo obedece a un traumatismo directo en la parte anterior de la rodilla.

Tratamiento

En fracturas no desplazadas realizamos un tratamiento ortopédico mediante inmovilización con calza de yeso durante 4-6 semanas, seguido de rehabilitación.

En fracturas desplazadas el tratamiento es quirúrgico con el objetivo de reducir los fragmentos y fijarlos para conseguir una superficie articular anatómica. La fijación se puede realizar con cerclaje metálico, que suele ser lo más habitual, o bien con tornillos. Se mantiene inmovilización de la rodilla hasta la retirada de puntos, permitiéndose entonces iniciar la rehabilitación funcional.

Artrosis de rodilla

Es una enfermedad crónica que se caracteriza por el deterioro paulatino del cartílago de estas articulaciones. Este deterioro conduce a la aparición de dolor, incapacidad para caminar y permanecer de pie, disminución del rango de movilidad,  así como a deformidad progresiva de la rodilla.
Es una patología que suele aparecer y manifestarse a partir de la 5ª-6ª década de la vida (aunque en gente más joven puede debutar tempranamente si han existido traumatismos asociados lesiones osteoarticulares o ligamentarias graves), que se manifiesta inicialmente con dolor tras largas bipedestaciones y caminando, o realizando actividades como subir y bajar escaleras, caminar por terrenos irregulares o levantarse de una silla.
Con el tiempo puede irse alterando la alineación de la rodilla, generalmente desviándose las rodillas hacia adentro (genuvalgo) o hacia fuera (genuvaro).
Una mala función muscular y la obesidad Influye en la evolución del proceso, así como correr y dar largas caminatas no son un buen ejercicio para la artrosis de rodilla, ya que pueden acelerar la destrucción articular; por ello se debe evitar permanecer mucho tiempo caminando o de pie, es más conveniente dar varios paseos cortos que uno largo.
La obesidad es especialmente perjudicial, ya que las rodillas deben aguantar el peso del cuerpo.

Tratamientos

Tratamientos físico-Rehabilitación

Es muy recomendable mantener un buen tono muscular y una adecuada condición física. El uso de una bicicleta estática proporciona un excelente tono muscular sin sobrecargar la articulación. La natación es otra actividad física especialmente recomendable.
La aplicación de calor seco local es muy útil para disminuir el dolor y la rigidez.

Tratamiento farmacológico

Tienen la capacidad de reducir el dolor y la inflamación, como los analgésicos y los antiinflamatorios no esteroideos. En la actualidad contamos desde hace años con un nuevo grupo de medicamentos (sulfato de glucosamina, condrotin sulfato y diacereína) que pueden enlentecer la progresión de la enfermedad tanto a nivel sintomático como su evolución natural al deterioro del cartílago hialino.

Tratamientos locales

Productos que administrados dentro de la articulación mediante una infiltración producen un notable alivio sintomático.

  • Ácido Hialurónico. La utilización del acido hialurónico en las patologías articulares degenerativas se debe sobre todo, a que es un eficaz regenerador del cartílago articular, además de sus propiedades analgésicas. 
    Las infiltraciones de forma seriada a lo largo de tres años tienen un efecto positivo en los pacientes con artrosis, retrasando la evolución del deterioro articular, en especial la de rodilla.
  • Factores de crecimiento. Los factores de crecimiento o Plasma rico en factores de crecimiento es una de las ultimas técnicas de regeneración celular que se utiliza para acelerar la curación de las lesiones musculares, tendinosas y articulares. El plasma rico se obtiene de la propia sangre del paciente del que se separan los factores de crecimiento, unas proteínas con un papel clave dentro del proceso de reparación y regeneración de tejidos. 
    Es una técnica mínimamente invasiva que se realiza de forma ambulatoria. Se le extrae al paciente una pequeña dosis de sangre y se somete a un proceso de centrifugado que permite separar la fracción más rica en plaquetas que contiene Factores de Crecimiento. Esta fracción se inyectará directamente en la zona lesionada por vía articular.

Tratamientos quirúrgicos

A veces, a pesar de todas las medidas terapéuticas reseñadas, la artrosis de rodilla puede seguir un curso hacia la destrucción prácticamente completa del cartílago. En estos casos diferentes técnicas quirúrgicas como la implantación de prótesis articulares, restaura la capacidad funcional y reducen notablemente el dolor.

  • Prótesis Parcial de Rodilla. Una artoplastia parcial de rodilla es una cirugía para reemplazar uno de los compartimentos, bien interno o externo, de la rodilla. Es una buena opción si se presenta artrosis sólo en un lado de la rodilla. Por lo general se realiza en personas dentro de un rango de edad comprendido entre los 55-65 años, existiendo excepciones. Después de la operación la mayoría de los pacientes se van a su domicilio al 3º o 4º día tras la cirugía, ayudados con dos bastones ingleses. Muchos pacientes son capaces de caminar sin un bastón al cabo de tres o cuatro semanas después de la cirugía, necesitando fisioterapia durante 1 o 2 meses.
  • Prótesis Total de Rodilla. Es un procedimiento de sustitución quirúrgica de las superficies articulares de su rodilla por otras partes artificiales.La prótesis está indicada en gente que padecen artrosis severas. La mayoría suele ser mayores de 65 años aunque en ocasiones es preciso ponerla en jóvenes. Mediante la colocación de la prótesis se pretende, ante todo, aliviar su dolor, corregir las deformidades en varo o valgo de la rodilla, dar estabilidad y eliminar la rigidez  articular.Este tipo de cirugía viene a durar 1-2 horas. La anestesia puede ser general o regional, dependiendo de cada caso en particular.Después de la operación se inician los ejercicios de rehabilitación y se continúan usando las muletas para caminar al menos durante las primeras 6 semanas, después pueden usar sólo la muleta del lado contrario. Generalmente pueden incorporarse al trabajo en 3-6 meses y no se aconseja conducir en los 2 primeros meses.
  • Recambio Prótesis Total de Rodilla. Cuando una prótesis total o parcial de rodilla, inicia un cuadro doloroso, bien por aflojamiento, infección o desgaste, nuestro objetivo principal debe enfocarse a conseguir la desaparición o disminución de dolores y/o eliminar la infección en caso de que esta exista. Consiste en la extracción de la prótesis primaria, del cemento si lo hubiese y, si fuera posible en la reinserción de una nueva prótesis. En casos de infección podría utilizarse un espaciador de cemento impregnado de antibióticos, hasta que mediante una segunda intervención pudiera implantarse una nueva prótesis definitiva.