Cadera

Fracturas periprotésicas de cadera

Las fracturas periprotésicas de cadera son aquellas que se producen alrededor del vástago protésico o distálmente a la punta de la prótesis. Se refiere a fracturas cuyo mecanismo de producción y el tratamiento está condicionado por la presencia de la prótesis.

Rara vez se recurre al tratamiento conservador. Tan sólo contraindicaciones muy severas obligarían a un tratamiento no quirúrgico. Dos son las opciones quirúrgicas: la osteosíntesis con placa y cerclajes, y el recambio por una prótesis de vástago más largo, que sobrepase el foco de fractura, en función de la estabilidad del vástago protésico.

Fracturas de fémur

 La fractura de la diáfisis femoral afecta sobre todo a personas jóvenes, de sexo masculino, y a veces en un accidente de tráfico de alta energía, frecuentemente en un contexto politraumatológico.

El tratamineto de este tipo de fracturas suele quirúrgico, en la mayoría de las ocasiones el enclavado endomedular anterógrado, no obstante, tenemos la posibilidad del enclavado retrógrado (útil en las fracturas del fémur distal), o la osteosíntesis con placa y tornillos bloqueados, cuyas cualidades mecánicas (superiores a las placas convencionales) y las posibilidades de implantación con técnicas mínimamente invasivas parecen ser prometedoras, sobre todo en ancianos.
El inicio de la rehabilitación es inmediato en 24-48h, y la demabulación progresiva asistida a  partir de las 48h en función de la localización e inestabilidad de la fractura una vez sintetizada.

Fracturas de cadera

Las fracturas de cadera son aquellas fracturas que ocurren en la extremidad proximal del fémur.

La edad media de los pacientes con fractura de cadera está por encima de los 80 años, y casi el 80% de los fracturados son mujeres. El riesgo anual de sufrir una fractura de cadera se relaciona con la edad, y alcanza un 4% de riesgo en las mujeres con más de 85 años. La mayoría de las fracturas de cadera son el resultado funesto de una caída o de un mal paso. Otro pico de incidencia lo encontramos en varones jóvenes por truamtismos de alta energía.

En la actualidad el 98% de las fracturas de cadera son tributarias de tratamiento quirúrgico, con reducción y fijación interna, que dependerá de la localización de trazo de fractura, cominución/fragmentos e inestabilidad de ésta, por ello podemos tratar:

  • Fracturas capitales-subcapitales: Protesis Parcial Bipolar – Protesis Total de Cadera (Tornillos canulados preservando cabeza en adulto joven).
  • Fracturas pertrocantéricas-intertrocantéricas: Tornillo-Placa Dinámica (DHS) o Clavos endomedulares.
  • Fracturas subtrocantéricas: Clavos endomedulares.

Tras ello el paciente puede empezar a sentarse a las 24-48h, iniciando al mismo tiempo pauta de de RHF y tonificación. La colocación de una protesis total o parcial nos permitirá iniciar la demabulación asistida con dos bastones ingleses a las 48h, al igual que aquellas fracturas tratadas con osteosintesis interna y que sean estables.

La reincorporación a sus actividades previa puede demorarse unos 6 meses, aunque es de esperar una pérdida de capacidad funcional a nivel de la cadera en la mayoria de los pacientes.

Artrosis de cadera

La artrosis de la articulación de la cadera consiste en el deterioro del cartílago de esta articulación. Es relativamente frecuente, aunque no tanto como la artrosis de rodillas o de manos. En general, es propia de personas mayores, aunque puede aparecer antes de los 50 años, siendo excepcional en jóvenes.

La edades el factor de riesgo más fuertemente correlacionado con la artrosis de cadera, probablemente porque se producen cambios en la función y en la estructura del cartílago, aunque encontramos otros fractores de riesgo como el sexo (la artrosis en general suele ser más frecuente en la población femenina; sin embargo, la artrosis de cadera es algo más frecuente en hombres), la raza blanca (caucasiana), la obesidad es un factor de riesgo para la artrosis de cadera, aunque en menor intensidad que en la artrosis de rodilla. Otras causas conocidas son los traumatismos, actividades deportivas intensas, determinados trabajos, lesiones articulares previas, mal alineamiento articular, alteraciones del miembro contralateral y diferencia de longitud de las extremidades.

El síntoma fundamental es el dolor, que suele localizarse en la zona de la ingle; en ocasiones, el dolor baja por la cara anterior del muslo y también puede doler la rodilla, lo que puede hacer pensar al paciente que el problema está en la rodilla. Al principio de la enfermedad, el dolor sólo aparece al caminar y al subir o bajar escaleras. También se siente dolor tras un período de reposo, hasta que la articulación entra en calor, y luego vuelve a aparecer tras una larga caminata o ejercicio prolongado, porque se sobrecarga la articulación. De forma progresiva, aparece dificultad para acciones tan elementales como cruzar las piernas cuando se está sentado, calzarse o ponerse unas medias. Cuando la enfermedad está en sus comienzos, el dolor desaparece por completo al tumbarse en la cama, por lo que no hay problemas para conciliar el sueño debido al dolor, pero en los casos avanzados el dolor no desaparece en la cama. Con el paso del tiempo, es normal que aparezca cojera al caminar.

Para confirmar el diagnóstico se realiza una radiografía que muestra los hallazgos típicos que produce la artrosis.

Actualmente no existe ningún tratamiento que pueda curar la artrosis, pero sí se pueden aliviar los síntomas, retardar su evolución y mejorar la calidad de vida.

 

Tratamiento no farmacológico

Evitar el sobreuso o mal uso articular, tratar la obesidad, corregir la diferencia de longitud de los miembros inferiores con el empleo de alzas en el calzado, etc.

Realizar ejercicio físico para mantener la funcionalidad articular y conseguir fortalecer los músculos que hay alrededor de la articulación. En las fases de más dolor la realización de ejercicios en piscina es muy útil, ya que dentro del agua es más fácil realizar movimientos más amplios sin la resistencia de la gravedad. Se pueden hacer ejercicios que no supongan carga, además de la natación, tales como el ciclismopor lo que es importante que el paciente intente caminar lo más derecho posible.

En el tratamiento rehabilitador, se puede aplicar calor profundo, como las microondas o los ultrasonidos, que tiene un efecto analgésico. Los masajes pueden ser de utilidad para la musculatura contracturada. Las aguas termales (balneoterapia) disminuyen el dolor y la incapacidad.

Tratamiento farmacológico

Los fármacos reducen el dolor y, si existe, la inflamación articular. Si las molestias son leves puede ser suficientes.

Los llamados fármacos condroprotectores no tienen una eficacia completamente probada en lo que se refiere a la regeneración del cartílago, aunque sí han mostrado eficacia en el control de los síntomas a largo plazo.

Cirugía

La cirugía está indicada cuando el resto de los tratamientos no logra controlar el dolor o el paciente se encuentra muy invalidado por la enfermedad.

La intervención más practicada es la sustitución de la articulación dañada por una prótesis total o prótesis de recubrimiento o de ahorro de stock óseo en adultos jóvenes .

La desaparición del dolor es inmediata y la recuperación muy rápida, lo que supone que enfermos estén a los pocos días caminando y haciendo vida prácticamente normal.